Una maravillosa mujer 


Fue en el siglo XIV cuando por primera vez una mujer pudo ganarse la vida escribiendo. Esa mujer, Christine de Pizan, se convirtió en la primera escritora profesional de la historia gracias a su tenacidad y fuerza de voluntad. 
En la época donde Christine vivió, ella se convirtió en una verdadera embajadora del feminismo genuino, tiempos donde la mujer no gozaba de ningún derecho.
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La ciudad de las damas 

Capitulo XIX

Aquí acaba el libro. Cristina se dirige a todas las mujeres

Honorables damas, alabado sea Dios porque queda terminada la construcción de nuestra Ciudad que os acogerá a todas. Vosotras que os preciáis de virtud,
dignidad y fama, seréis bien acogidas en una Ciudad levantada y edificada para todas las mujeres de mérito, las de ayer, hoy y mañana.
»Queridas hermanas, es natural que el corazón se alegre cuando ha rechazado la agresión venciendo a sus enemigos. De ahora en adelante, queridas amigas, tendréis motivos de alegría al contemplar la perfección de esta Ciudad Nueva, que si la cuidáis, será para todas vosotras, mujeres de calidad, no sólo un refugio sino un baluarte para defenderos de los ataques de vuestros enemigos. Como veis, ha sido construida con virtudes, materiales tan brillantes que podéis veros reflejadas en sus resplandecientes edificios, sobre todo en sus altos techos y doradas cúpulas —es decir, la última parte del libro, pero no hay que despreciar las otras partes.
»Queridas amigas, no malgastéis vuestra nueva dote como esos nuevos ricos que se hinchan de vanidad viendo cómo crece su dinero, sino seguid el ejemplo de vuestra Reina, que se humilló cuando supo que iba a ser la Madre de Dios. Como es cierto, amigas mías, que cuanta mayor envergadura moral tenga una persona, menos vanidad tiene, ¡ojalá esta nuestra Ciudad, os incite a vivir honorablemente con la mayor modestia!
»Vosotras, queridas amigas casadas, no os indignéis por tener que estar sometidas
a vuestros maridos, porque el interés propio no siempre reside en ser libre; así leemos en la Biblia lo que cuenta el ángel a Esdrás de cómo, fiándose de su libre albedrío, algunos se rebelaron, y aplastando a los justos, hallaron su propia destrucción. La que tenga un marido bueno, razonable y que la quiere con verdadero amor, que dé gracias a Dios, porque no es poco favor éste sino el mayor bien que en
la tierra pueda disfrutarse, que lo cuide con afecto y lo siga queriendo y ambos vivan en armonía una larga vida bajo la protección divina. La que tenga un marido que no sea ni bueno ni malo, que se dé por contenta de no tener uno peor, mientras que la mal casada debe intentar arrancar a su marido de la perversidad, hacer que vuelva a una conducta razonable si es posible y si no ella verá premiados sus esfuerzos en su vida espiritual y todos la defenderán.
»La virtud de la paciencia, queridas amigas, como dijo san Gregorio, os abrirá el Reino de los Cielos. Que ninguna de vosotras se obstine en defender ideas frívolas o poco razonables, ni recurra a un lenguaje o actos escandalosos, tan poco apropiados para una mujer. Que las jóvenes se comporten con pudor y discreción; que las viudas
sean humildes de carácter, pero tengan arrojo frente a las dificultades materiales.
»Finalmente, a todas vosotras, mujeres de alta, media y baja condición, que nunca os falte conciencia y lucidez para poder defender vuestro honor contra vuestros enemigos. Veréis cómo los hombres os acusan de los peores defectos ¡quitadles las máscaras, que nuestras brillantes cualidades demuestren la falsedad de sus ataques!
Así podréis decir con el salmista: «La iniquidad del malo recaerá sobre su cabeza».
»Rechazad a los hipócritas que se valen de las armas de la seducción y de falsos discursos para robaros vuestros más preciados bienes, el honor y una hermosa fama.
Huid, damas mías, huid del insensato amor con que os apremian. Huid de la enloquecida pasión cuyos juegos placenteros siempre terminan en perjuicio vuestro.
Desgraciadamente ésa es la verdad, no os dejéis persuadir de lo contrario. Acordaos de cómo los hombres os tienen por frágiles, frívolas, fácilmente manejables y en la caza amorosa os tienden trampas para cogeros en sus redes como animales salvajes.
Huid, queridas amigas, huid de los labios y sonrisas que esconden envenenados dardos que luego os han de doler.
»Alegraos apurando gustosamente el saber y cultivad vuestros méritos. Así crecerá gozosamente nuestra Ciudad. Yo, Cristina, que me puse a vuestro servicio, os pido, damas mías, que rezéis por mí para que Dios, que me concedió la gracia de vivir en este mundo, me otorgue también el perseverar en mi esforzado servicio y me acoja luego en la Ciudad Celeste. Que extienda a todas nosotras la gracia de gozar de la eternidad. Amén.
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Hermosas las palabras de Christine de Pizán, es una base al feminismo genuino. Este libro se publicó en 1403, época medieval donde las mujeres no gozaban de ningún derecho. 
Al transcurrir el tiempo se fue abriendo camino gracias a hombres y mujeres  que vieron que el sexo femenino tenia que gozar de los mismos derechos civiles con los que contaba el hombre. 
En la actualidad podemos encontrar en la civilización occidental esta igualdad, lo que no podemos decir  de medio oriente, donde la mujer es relegada a un objeto sin derecho alguno.


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