La biblioteca de Alejandria

                 

La biblioteca es según la RAE:

Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη bibliothḗkē.
1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.
2. f. Lugar donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura.
3. f. Mueble, estantería, etc., donde se colocan libros.
4. f. Conjunto de libros de una biblioteca.
5. f. Obra en que se da cuenta de los escritores de una nación o de un ramo del saber y de las obras que han escrito. La biblioteca de don Nicolás Antonio.
6. f. Colección de libros o tratados análogos o semejantes entre sí, ya por las materias de que tratan, ya por la época y nación o autores a que pertenecen. Biblioteca de Jurisprudencia y Legislación. Biblioteca de Escritores Clásicos Españoles.

De acuerdo la primera acepción de la Encyclopedia of the Book (Ashall Glaister, 1996) la biblioteca es:

1. una colección de libros para préstamo, lectura o estudio y, por extensión, la sala o edificio público o privado en donde se encuentran resguardados.

El Diccionario de nuevas formas de lectura y escritura (Martos Núñez et al., 2013), dice que la biblioteca es:

… una entidad o institución cuya principal función es mantener y facilitar el uso de una colección ordenada y organizada de documentos para atender las necesidades de información, educación, investigación y ocio de los usuarios.
Según se relacione el término con el continente o con el contenido, biblioteca puede referirse a la institución, al propio edificio o sala donde se ubican las colecciones de libros y otras especies documentales, o a la propia colección bibliográfica.

Por último, el Glosario de la ALA de Bibliotecología y Ciencias de la Información (Young, 1988) nos que la biblioteca es:

1. Colección de material de información organizada para que pueda acceder a ella un grupo de usuarios. Tiene personal encargado de los servicios y programas relacionados con las necesidades de información de los lectores.

Para algunos antiguos la definición de biblioteca era la siguiente:

▪︎ Sumerios: la casa de la memoria
▪︎ Egipcios: el lugar sanador del alma
▪︎ Tibetanos: un océano de gemas
▪︎ Griegos: botiquín para el alma
▪︎ En Tz’utujil, K’ojb’aal wuuj biblioteca es lugar del libro. En Tzeltal, Snail Jun y en Tzotzil, Snail Vun, que en ambos casos puede traducirse también como “casa de libro”. Las tres anteriores son, por cierto, lenguas mayas de Guatemala, en el primer caso, y de Chiapas, para los dos últimos.
El bibliotecario, por cierto, antiguamente era conocido como “guardián de las tablillas” porque las bibliotecas eran conocidas como casa de las tablillas.
                     

Para potenciar la unión entre griegos y egipcios, Ptolomeo I creó un nuevo dios: Serapis, divinidad sincrética que reunía características funerarias y de fertilidad. Busto en el Museo de Alejandría.


Ya conociendo toda la historia de la palabra biblioteca nos dirigimos nuestra mirada a La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue en su época la más grande del mundo. Creada pocos años después de la fundación de la ciudad por Alejandro Magno en 331 a.C., tenía como finalidad compilar todas las obras del ingenio humano, de todas las épocas y todos los países, que debían ser «incluidas» en una suerte de colección inmortal para la posteridad. A mediados del siglo III a.C., bajo la dirección del poeta Calímaco de Cirene, se cree que la biblioteca poseía cerca de 490.000 libros, una cifra que dos siglos después había aumentado hasta los 700.000, se puede apreciar de la gran pérdida para el conocimiento que supuso la destrucción de la biblioteca alejandrina, la desaparición completa del extraordinario patrimonio literario y científico que bibliotecarios como Demetrio de Falero, el citado Calímaco o Apolonio de Rodas supieron atesorar a lo largo de decenios.

Este santuario acogía un pequeño zoológico, jardines, una gran sala para reuniones e incluso un laboratorio. Las salas que se dedicaron a la biblioteca acabaron siendo las más importantes de toda la institución, que fue conocida en el mundo intelectual de la Antigüedad al ser única. Durante siglos, los Ptolomeos apoyaron y conservaron la Biblioteca que, desde sus comienzos, mantuvo un ambiente de estudio y de trabajo. Dedicaron grandes sumas a la adquisición de libros, con obras de Grecia, Persia, India, Palestina, África y otras culturas, aunque predominaba la literatura griega y helenística. Los sabios que estudiaban, criticaban y corregían obras se clasificaron a sí mismos en dos grupos: filólogos y filósofos.
La primera destrucción se remonta al año 47 a.C. En la guerra entre los pretendientes al trono de Egipto, el general romano Julio César, que había acudido a Alejandría para apoyar a la reina Cleopatra, fue sitiado en el complejo palacial fortificado de los Ptolomeos, en el barrio de Bruquión, que daba al mar y donde seguramente se emplazaba la biblioteca de los «Libros regios» así como el Museo. César se defendió bravamente en el palacio, pero durante un ataque se produjo en el arsenal un incendio que se extendió a una sección del palacio. Entonces se habrían quemado numerosos libros que el propio César pretendía transportar a Roma –las fuentes hablan de 40.000 rollos–; algunos afirmaron incluso que ardió la biblioteca entera. Marco Antonio, mientras estaba en Alejandría en compañía de Cleopatra, donó un gran número de libros procedentes de la biblioteca rival de Pérgamo, quizá como una manera de compensar la anterior destrucción. Con la caída de Antonio y Cleopatra y el consiguiente hundimiento del reino ptolemaico de Egipto, que cayó en manos de Roma, Alejandría fue entrando en una lenta e inexorable decadencia, y con ella también su Biblioteca. Ciertamente, ésta siguió atrayendo a estudiantes y sabios, como Diodoro Sículo o Estrabón, y su fama rebasaba las fronteras. Pero ya no existía una corte real propia que se preocupara por dotarla, y la ciudad egipcia perdía empuje ante Roma, la capital del Imperio.
El carácter de la Biblioteca evolucionó. Se abandonó la pretensión de totalidad que tuvieron los primeros Ptolomeos, ansiosos de recopilar todo el saber, incluido el de otros pueblos no griegos, como las tradiciones egipcias y judías o los himnos de Zoroastro, que fueron convenientemente traducidos al griego.
Las diversas crisis del siglo II, tuvieron repercusiones muy negativas para la vida cultural de la ciudad y en particular para la conservación de los libros de la Biblioteca.
Biblioteca de Alejandría–, fue arrasada en el año 391 durante un «pogromo» antipagano instigado por el patriarca Teófilo. Años más tarde, en 415, la filósofa y científica Hipatia de Alejandría, tal vez la última representante de la tradición filosófica alejandrina, moría a manos de una horda de monjes cristianos instigados por el patriarca Cirilo, a la sazón sucesor de Teófilo, y junto con ella desapareció su valiosa biblioteca.
El golpe de gracia para la Biblioteca llegó en el año 640, cuando el Imperio bizantino sufrió la arrolladora irrupción de los árabes y Egipto se perdió totalmente. La propia Alejandría fue capturada por un ejército musulmán comandado por Amr ibn al-As. Y fue justamente este general quien, según la tradición, habría destruido la Biblioteca cumpliendo una orden del califa Omar.
Hay siento de historias que giran en torno a la biblioteca de Alejandría, lo cierto es que el rasgo de ella se perdió para siempre, cumpliendo lo que parece ser el sino de muchas de las grandes bibliotecas, el de perecer víctimas de la violencia, la intolerancia o el infortunio.
En un cuento escrito en 1941, el escritor argentino Jorge Luis Borges dice: «todo lo que es dable expresar, en todos los idiomas»; obras que se creían perdidas, volúmenes que explicaban los secretos del universo, tratados que resolvían cualquier problema personal o mundial… Presa de una «extravagante felicidad», los hombres creyeron que con ellos podrían aclarar definitivamente «los misterios básicos de la humanidad». Sin duda su imaginación se remonta a la gran Biblioteca de Alejandría.

Fuentes:  National   Geographic.
                 Wikipedia.
                 Conceptoydefinicion.

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